Todos tenemos acceso a alguna pantalla conectada a internet, ya sea un ordenador, tableta o smartphone, estos son en realidad pequeños ordenadores portátiles, listos para su uso en cualquier momento.

Por medio de estos dispositivos navegamos en internet, chateamos por whatsapp, compartimos con los amigos en las redes sociales y nos derretimos con videos de bebés y gatitos, algunos incluso nos ganamos la vida.

Además, internet también es un campo fértil para la proliferación de virales y desafíos.

En los últimos años hemos asistido a una diversidad de retos peligrosos en las redes sociales. El último desafío viral que invade nuestras pantallas es el 10 year challenge donde el usuario coloca dos fotografías lado a lado, una de hace 10 años y otra actual, es completamente inofensivo.

Sin embargo, otros desafíos pueden ser fatales, como casi todo lo que existe internet puede ser usado tanto para cosas buenas, como para cosas malas.

Algunas veces el uso que damos a Internet termina con fatalidades, es el caso de los que os contamos mas abajo.

Uno de los primeros fue el mundialmente conocido Ice Bucket Challenge, en el que prácticamente todos los usuarios de Instagram se atrevían a echarse un cubo de agua helada por la cabeza, muchos famosos se unieron al reto con el objetivo de hacer una donación a las entidades que investigaban sobre la enfermedad ELA.

Uno de los retos mas recientes es My feelings Challenge, consiste en bajarse del coche para bailar In My Feelings, una canción de Drake, con la puerta abierta y el coche en marcha, mientras lo graba el conductor del vehículo. No es nada sencillo y sino que se lo digan a la influencer Marina Yers que sufrió una gran caída mientras ensayaba el reto.

Probablemente hayan visto a grupos de niños con botellines de agua a medio llenar y teléfonos móviles dispuestos a grabarlo todo. Si es así, aunque no le haya dado importancia, has presenciado el gran fenómeno viral y mundial, el reto de la botella o ‘water flip challenge’.

Momo fue la última moda entre los virales de horror que dominaron internet. Todo comenzó con un grupo de adolecentes en Facebook, estos comenzaron recibir desafíos a través de un número desconocido de whatsapp, supuestamente, el contacto de Momo, una muñeca con el rostro desfigurado. A partir de este momento comenzaría el juego y el último desafío recibido por el tal número secreto sería el suicidio.

El juego se extendió por el mundo con mucha velocidad. Un niño de 18 años, en la India, fue encontrado colgado en el galpón de su casa, con escrituras en las paredes relacionadas con Momo. También se reportó el suicidio de dos jóvenes en Colombia, que estarían vinculados al juego.

El Desafío de la Ballena Azul es muy parecido al de la Muñeca Momo. La diferencia es que fue el primero del género en alcanzar proporciones trágicas. En 2016, el juego, que también comenzó en grupos de jóvenes en Facebook, retaba a los chicos con 50 desafíos. Las fases eran peligrosas, como cometer autoflagelación, y sólo iban aumentando el nivel de peligrosidad. La última desafiaba al participante a cometer suicidio. Sólo en Rusia, la muerte de 130 jóvenes fueron relacionadas con la Ballena Azul.

Bird Box Chalenge es un reto que se ha hecho viral en las últimas semanas a raíz de la última película de Sandra Bullock, el desafío consiste en llevar a cabo tareas cotidianas como subir escaleras, cruzar una calle o cocinar con los ojos vendados.

Este y otros desafíos peligrosos han llevado a YouTube a endurecer sus políticas de control de contenido. La plataforma borrará los vídeos de bromas o retos que pongan en peligro la salud física o psicológica del usuario, nos cuenta El País en este artículo.

Y Netflix a raiz de lo peligros evidentes del desafío viral basado en su película Bird Box, ha pedido a sus seguidores que no pongan en peligro sus vidas. 

Realmente lo de estar todo el día “conectados” a internet a través de cualquier dispositivo es algo bastante natural para esta generación, hace un tiempo os contábamos en este artículo que un simple “selfie” también puede traernos algún quebradero de cabeza.

Lo mejor es que estemos atentos a los peligros de la vida tecnológica.